viernes, 18 de septiembre de 2009

Me acuerdo todos los días de la semana...


17/09/09


- ¡Hey!

Remus le escucha, a sus espaldas. En contra de su mejor criterio, esto es absurdo, finge que es posible no oírle. Nota sus zancadas, sabe que dará con él. Es inevitable. Se ha saltado el desayuno pero esto es Transformaciones, esto es el pasillo que lleva al aula y es el momento de verle. No está preparado.

- ¡Oye!

A sus espaldas.

- ¡Lupin!

Se pone a su altura. Junto a él. Huele bien. Le gustaría no notarlo pero huele a ducha. Todavía no se ha abrochado la corbata. Remus le mira por el rabillo del ojo, sin aflojar el paso. Le gustaría encontrar la manera de evaporarse pero no hay remedio. Sirius le toca, le obliga a parar a cuatro pasos de la clase. Está lleno de energía. Es Sirius. Y duele como solo Sirius puede doler.

- ¿Estás sordo? ¿En qué ibas pensando para no oírme?

En nada. En ti. Te oiría aunque estuviera sordo.

- Estaba distraído.

Si estuviera sordo te oiría debajo de la carne, en los huesos.

Se siente debilitado. Enfermo. Se acerca la luna.

- ¿Dónde mierda te metiste ayer? Hubiera hecho falta un poco del estilo Remus para consolar a James de la debacle con Lily, ¿sabes?

Remus tiene la garganta seca y un poco de hambre, la verdad, por haberse saltado el desayuno. Sirius le habla como siempre. Exultante, enérgico, todo furia y vitalidad y pelo largo y sonrisa estrellada. Todo Sirius. Le gustaría decirle muchas cosas pero no puede porque Sirius acaba de usar la palabra "debacle" y lo que tiene ganas de hacer es un chiste porque a veces se le escapa una señal de que su aversión a los libros no es más que una fachada. Pero no tiene ganas de chistes.

- Como no te encontré hubo que buscar medidas de urgencia, me temo. Alcohol y drogas.

El estilo Sirius.

- Me imagino.

- Es una pena que no vinieras. Perdiste una oportunidad única para emborracharme y abusar de mi candidez.

Es una insinuación, una invitación a entrar en la batalla. Pasan estudiantes hacia el aula y pronto llegará McGonagall y seguramente les enseñará algo que Sirius ya sabrá hacer y Sirius refunfuñará y se escribirá notas con James que no dejará de mirar a Lily y Remus tendrá que asistir a todo eso y notar su olor y tragarse tantas cosas que podría decir y

- sí, bueno, la próxima vez será

y no sabe cómo va a sobrevivir porque Sirius le mira raro, extrañado y en ese momento, aunque realmente, técnicamente es Sirius el que le ha hecho daño a él, es Remus quien se siente culpable por no querer jugar a eso que siempre han jugado.

- ¿Estás bien, Lunático?

- Bien. Cansado.

Demasiado para un día que se adivina largo. Los lunes siempre sueñan con alcanzar el infinito y aunque no lo consiguen, se les da bien fingir que es posible. Este promete ser especialmente interminable.



Marauders!Crack by Irati.




Esta mañana, almuerzo con mis chicos. Tenía unas ganas enormes de verlos. ¡Qué ganas tengo de empezar! Mylo, Sento, Javi, Núr y Pau =). Tengo ganas de empezar los laboratorios ya con Sento ^^, ojalá nos toque juntos de nuevo. Y entro en el plan nuevo de Bolonia, ¡QUÉ HORROR! Yo quiero mi licenciatura =(. En fin... qué cabrones.


**Te echo de menos, ¿dónde te metes?**



¿Por qué cuando estás con alguien es cuando más ofertas recibes? De verdad, chicos, ¿os aclaráis? ¡NO! xD

¡¡¡¡Oh, ¡Dios mío!, Brian Kinney me está hablando a mí!!!!


16/09/09


Sirius Black no se enamora.

Y Remus lo sabía. Lo sabía perfectamente. Antes de que se le olvidara.

Lo olvidó entre besos prohibidos y es su culpa, su maldita, estúpida culpa.

Mete la cabeza entre las sábanas. Le gustaría no sacarla nunca.



Marauders!Crack by Irati.




Lo del título del post es que tengo Twitter, y quien sea que tenga mucho tiempo libre les crea cuentas a los personajes de algunas serias, y hace un rato estaba hablando yo con Brian Kinney xDDDD. ¡Pero es que también hablo con Sheldon Cooper, de Big Bang Theory! xDD Es muy grande esa página, ¡jaja!


Mucho mejor gracias a vosotras. Os quiero, mis niñas ^^. Un beso para Ane, Lau, Tamy, Eyes y Mimi. Carmen, gracias por soportarme =P.





Tú... tú simplemente lo eres todo...

14 de septiembre de 2009...

Como cada vez que ocurre algo así, siento la necesidad de escribir. Y a veces, me siento estúpida. Estúpida porque no sé cómo algo puede afectarme tanto. Sí, era admiración, sí, eran un montón de sentimientos, pero era algo “irreal”. Como cada vez que ocurre algo así, siempre acabo emocionándome. Pensaréis que no os extraña, que yo soy de lágrima fácil. Y tenéis razón. Pero muchas veces, la vida no tiene sentido, y ocurren cosas como estas.
Nunca he sabido plasmar en el blanco impoluto del papel todo lo que siento cuando me encuentro tan apenada. Puedo decir que estoy triste o devastada, desolada, jodida –si recurro a palabras más duras- pero no puedo escribir cuánto. Puedo quedarme mirando el papel en blanco todo lo que queda de noche, y seré incapaz de anotar en él cuánto dolor siento.

Aún así, lo intento. La vida es una zorra, un extraño y malvado espejismo. Algo que hay que vivir como si fuera a acabarse al día siguiente porque de verdad puede acabar el día siguiente. Y podréis seguir pensando que soy tonta, que cómo puede afectarme de tal manera. Pero es que para mí no es una idiotez, lamentándolo mucho. Para mí es mucho más. Para mí son parte de mi vida, porque han estado ahí mucho antes de que yo naciera, en mis padres, cultivándose para poder traspasarse a mí cuando fuera la ocasión exacta. Para mí son estas personas, a las que no conozco de nada, pero a las que quiero como si estuvieran cerca de mí, quienes le dan un sentido nuevo a mi existencia, porque sin ellos, sin su descubrimiento, no hubiese sido posible mi crecimiento moral, cultural y personal.

Y por esa gran parte de mí, por hacerme sentir viva con cada una de sus películas, por hacerme sentir mujer, por hacerme creer en la magia y por no dejar que perdiera la esperanza, es por lo que estoy escribiendo este post. Lo admiraba desde que un día mi madre me obligó a mirarlo, y siempre recordaré aquel momento, ella poniendo el VHS en el vídeo y yo protestando en el sofá, hasta que la música, ese “Be my baby”, hipnotizando todos y cada uno de mis sentidos, me mantuvo quieta y callada, con toda mi atención puesta en la televisión. Aún hoy, después de tantos años, soy capaz de recordar todas las letras de la banda sonora de “Dirty Dancing”, de tanto que la vi.

Son las 02:47h en mi reloj y no soy capaz de despertar a mi madre para decírselo porque me da miedo echarme a llorar como una niña pequeña. De hecho, me siento como una niña pequeña a la que le da miedo que todo el mundo se ría a su costa. Pero acabo de enterarme de que ha fallecido Patrick Swayze y, sinceramente, lo que los demás piensen me da lo mismo.
Patrick Swayze. 18 de agosto de 1952 - 14 de septiembre de 2009.

"Cómo decirle a uno...

...de tus mejores amigos / barra / amante que quieres acostarte con él", por Sirius U. Black.



13/09/09


- Es verdad, -suspira Lily- lo admito. Aspiro a que Remus y yo podamos intercambiarnos la ropa. Estoy trabajando en un hechizo para hacer que la transformación sea completa. Nilson es solo el comienzo.

Y en realidad, ése es el momento, es ahí donde su recuerdo emerge con más fuerza y todos los detalles se vuelven nítidos, ásperos, casi físicos. La mirada socarrona de Remus en el sillón, esa vibrante fuerza interior de Sirius levantado un dedo y señalándola a ella con un "tú", con un "tú, pelirroja", advirtiendo, "nada de hechizos, nada de intercambio de ropa, nada de cambiar a Remus o tocarle un solo pelo".

- Lupin no se toca.

Un recuerdo espeso, claro. Que volverá a ella en los momentos más inesperados, en los siguientes años y tal vez incluso en sus últimos instantes, cuando el tránsito entre ser y no ser haga que se acumulen todos esos momentos que hacen una vida, por más corta que sea. Sirius en el umbral de la puerta, y esa última frase, antes de cerrar de golpe y entregarse al quidditch.

- Es mío, Evans, - sentencia- y se queda como está.

Portazo y fuera y el recuerdo a partir de ahí se hará más borroso. Pero Lily siempre recordará la sensación de claridad en la boca del estómago, esa especie de ternura que la atraviesa mientras las palabras de Sirius suenan como el eco es mío mientras el viento silba y se queda como está.

- Es curioso- murmura- en realidad nunca me había dado cuenta.

Remus apoya la cabeza en la mano y se hunde en el sillón de manera que en su silueta destacan esas frágiles, huesudas rodillas.

- ¿De qué?

- De que Sirius está enamorado de ti.

Es tan simple, tan claro de pronto. El olor de la vainilla y ese otro perfume, del amor en su forma más pura, disfrazado de otras cosas, envuelto en bromas y peleas pero ahí, generoso y frágil donde cualquiera que se asome a mirar puede verlo. Lily siempre recordará eso. El momento en el que se cocinaba el chocolate, y vio ese amor como lo que realmente era, por primera vez.



Marauders!Crack by Irati.





Me encanta este trozo. Me trae grandes recuerdos =).


Y os dejo un fragmento de otro fan fic, del cual desconozco su autora, lo lamento.


"Día de azucar y chocolate blanco, de color celeste y olor a canela... Querido diario, sobresaliente cum laude."


Pues sí, sobresaliente cum laude.


Y, a pesar de todo, sólo te recordaré toda mi vida... por marcar un principio y un final, por ser quien dio rienda suelta a lo que sentía, por ser un malnacido y abandonarme así. Sigo queriéndote, que lo sepas, y ni en la China vas a poder librarte de mí.







Te amo...

Y despertarme junto a ti y sonreír cada mañana...


12/09/09


Se sienta al otro lado. Lily está convencida de que tardará diez segundos en declarar que se aburre –como de costumbre-. Diez segundos y habrá convencido a Remus de que le acompañe para alguna maldad, algo como atormentar a los inocentes o ese otro tipo de maldades a las que se dedican últimamente.

Se equivoca.

Sirius sí, se comporta como él mismo al principio. Obliga a Lily a echarse a un lado, cambia de posturas cuarenta y ocho veces, pero finalmente se relaja bajo el sol, apoya la cabeza en las piernas de Remus y se estira tan largo como es, con los brazos sobre el estómago y los ojos cerrados para protegerse del sol. Hay que estar muy cerca de ellos, para apreciar cómo los dedos de Remus le acarician la cabeza con las yemas de los dedos, haciendo suaves tirabuzones con sus largos mechones de brillante pelo negro.

Resulta casi hipnótico. Un gesto casi oculto, que habla mucho más alto, mucho más claro que las palabras.

- Remus, ¿nos lees algo? – Antes de que argumente lo contrario Lily le alcanza su libro con ojos suplicantes. – Por favor.

Accede pero puede que sea porque Sirius, echado al sol como si nunca hubiera querido estar en otro sitio, se une a su petición.

- Lee, Lunático.


Marauders!Crack by Irati.



Léeme...



- Hablamos, no digo nada más...
- ... -Gilipollas =(.

Cosas en las que pensaba mientras pensaba en otras cosas...



11/09/09

- Canuto, tío, ¿has oído algo de lo que te he dicho durante la última media hora?

Vuelve en sí y le presta atención durante un segundo.

- Claro.

- ¿Qué estaba diciendo?

Se lo piensa y aventura, sin mucho convencimiento.

- ¿Que quieres ir a Cornualles durante las vacaciones?

- Casi, tío. – Le da una palmada en la espalda. – Casi.

Remus se acerca a ellos desde el fondo del pasillo, armado con ese inseparable lote de libros que le acompaña a todas partes, liberado por fin de los alumnos que le pedían su ayuda para que les enseñara encantamientos reductores y poder aprobar Introducción a los Hechizos y las Transformaciones. Se para a mitad de camino, aspira profundamente y estornuda con fuerza maldiciendo "a las malditas alergias". Les pregunta qué hacían mientras busca un pañuelo entre decenas de bolsillos.

- Yo intentaba evitar una derrota épica contra el equipo mejor preparado de Ravenclaw de las últimas ligas. Sirius hacía dejación de sus deberes como capitán y me ignoraba. ¿En qué estabas pensando, tío?

James y Remus esperan su respuesta con idéntico interés. Sirius lo medita muy despacio y el gris casi azulado de sus ojos se vuelve más intenso cuando suspira desde el fondo del estómago y contesta.

- En sexo.


Marauders!Crack by Irati.




Pues sí, ¿qué hay de malo? ;)

Vaya asco de vida... en fin...

Pongamos que hablo de... del amor...


9/09/09


- ¿Sirius?

- ¿Mmm?

Te quiero. Desde siempre. Para siempre. Te quiero tanto que me asfixio.

- Nada.

Se acompasan sus respiraciones en silencio.

- ¿Remus?

- ¿Sí?

- Nada.


Marauders!Crack by Irati.





Dúo de tontos del culo...


Un poco desolada... todo pasará.
**Te necesito mucho...**

Dime cada una de esas cosas...


8/09/09


Ha oído historias antes. No le importa reconocer que aguzaba el oído cuando las chicas hacían un corrillo en la biblioteca y murmuraban sobre Sirius. Ha oído más de una vez que en la cama le asalta el mismo problema de incontinencia verbal que padece fuera de ella. Todas coincidían en que no sabía estar callado. Una cosa es saberlo. Otra cosa es oírlo. Y esa sensación en los labios, y el contraste entre la suavidad y la rigidez, y sus dedos en el pelo, y cómo suda, y su manera de disfrutarlo, cómo se apasiona por él como se apasiona por todas esas otras cosas que le hacen Sirius, su voz, las cosas que dice, mientras empuja suavemente en su boca, levantando un poco, desesperado pero sin asfixiarle, aunque no le importaría morir así lamiéndole en la cama, notando ese sabor amargo y extraño pero familiar y Sirius, notando las últimas contracciones de su cuerpo, como si todas sus fantasías se cristalizaran una tarde de otoño.


Marauders!Crack by Irati







Háblame de ti, dime todas las cosas que piensas hacerme y enloquéceme...

No es tan fácil ignorar...


7/09/09

- ¿Y bien?

Trata de ignorarle. La clase de pociones no está lejos. Camina más deprisa.

- Y bien qué.

- ¿El sábado de visita te viene bien? Podríamos ir juntos a Hogsmeade.

Para en seco. Se gira para mirarle. Es más fácil hacerlo ahora que lleva pantalones.

- Potter, ¿en serio piensas tomarme la palabra y seguir adelante con esa cita que solo conseguiste porque si McGonagall os llega a ver yo también me la hubiera cargado?

Ni se lo piensa.

- Sí.

Tiene bonitos ojos azules. Es tonto pero los ojos son bonitos. Y a mí qué me importa.

- ¿Te das cuenta de que cuando la gente sale lo hacen con la remota esperanza de tal vez verse desnudos algún día y que si yo salgo contigo es precisamente por evitar verte desnudo?

Es evidente que no lo había pensado. Porque es tonto.

- Visto así, es algo patético.

Parece que entra en razón. Al fin. Lily vuelve a acelerar el paso. Nota que le sigue justo un palmo por detrás. Al llegar a la puerta de la mazmorra de Pociones, bloquea la entrada y sus preciosos -¡bonitos!- ojos azules le impiden entrar en clase. Y ahora qué.

- Entonces, el sábado. Te espero a las tres en la fuente de piedra.

Lily balbucea un "pero" incrédulo.

- Seré patético pero no tanto como para dejar pasar esta oportunidad, Lily. El sábado. A las tres. – Enchido como un pavo, tal vez un poco demasiado alto, apoyado en el quicio de la puerta, totalmente encantado de haberse conocido, James Potter es un magnífico ejemplo de alguien que cree que puede conseguir todo lo que se proponga. Inclinan la cabeza, miran por encima de las gafas, ladea una sonrisa casi carismática y sentencia. – Tú y yo. El sábado.

- ¿Me dejas pasar?

No solo le deja, sino que abre la puerta para ella y sujetándose de la manilla, la sigue mirando, sigue sonriendo, sigue emitiendo unas extrañas vibraciones que hacen que Lily se sienta insegura, atrapada en una jaula en la que se ha metido ella misma, encerrada como un canario que está viendo cómo se acerca el gato y tiene miedo de acabar devorada.

- Solo es una cita, Potter. No te emociones.

- Una cita es todo lo que necesito para convencerte.

- De qué, si se puede saber.

- De que somos inevitables, Lily.

Es tan, pero tan, pero tan insoportable que a veces James Potter hace que de pura exasperación, le dé un vuelco el estómago, se le acelere el corazón y sienta que le falta el aliento.


Marauders!Crack by Irati.





Sí, somos inevitables, aunque no lo quieras...

viernes, 4 de septiembre de 2009

Cuéntame, cómo te ha ido...



Interrumpo mi serie de películas de la Homoteca para contaros cómo me siento.

Anoche estuve viendo el especial de “Cuéntame cómo pasó”, en TVE, que me encanta, y estuve pensando. Pensando en mil cosas. Mientras escuchaba a las personas mayores que hablaban y daban sus testimonios sobre la Guerra Civil española, me emocionaba. Y lloraba porque mientras contaban sus “batallitas” (comúnmente así llamadas por aquellos a los que les interesa tres cominos lo que cuente la gente mayor), me acordaba de todo lo que mi abuela ha ido contándome a lo largo de toda mi vida para que llegado el punto donde realmente tuviera edad y conocimiento suficiente, entendiera ciertas cosas, y no me lamentara por banalidades. Y lloraba porque todas las personas mayores que salían hablando tienen nietos, y estoy segura, de que también les han contado esas historias de sus vidas, que todo nieto, con dos dedos de frente, quiere que sus abuelos le cuenten.

Hablaban de la guerra. Pero de las batallas que tuvieron que librar después de que ésta acabara, cuando lo peor era lo que afloraba. Lloro mientras escribo esto porque de verdad siento todo lo que dicen. Hablaban de la nula higiene, de las cartillas de racionamiento, del estraperlo. Hablaban de que trabajaban como animales, que trabajaban de lo que podían, de que algunos de ellos tenían suerte si les dejaban ir a la escuela hasta los once años. Hablaban de que tenían que comprar y vender ilegalmente, que tenían que ser piratas, pero piratas de la vida. Contaban cosas crudas, una realidad. Decían que no sabían leer, ni contar, ni escribir, y que aquellos que sabían solamente escribir su nombre les daba vergüenza continuar escribiendo por si se equivocaban. Y me emocioné al oír contar a una señora, muy orgullosa y con razón, que estaba muy contenta de llevar quince años en una escuela de adultos para poder ahora aprender y saber todo lo que en su infancia (si es que puede llamarse así a las épocas que vivieron) no había podido. Que te veían por la calle y te señalaban y criticaban abiertamente por ser “hija de rojo”, y aún me emocioné más cuando esta otra señora lloraba recordándolo.

Hablaban de la poca información, del cautiverio cultural al que se vieron sometidos, de la incapacidad de conocimiento de las cosas y fenómenos que les rodeaban. Las señoras contaban episodios acerca de las mujeres: la homosexualidad femenina, la menstruación, el aborto, la vida sexual. Barbaridades. Las hijas no podían (ni sabían) preguntar, las madres no querían contestar siquiera. La vergüenza, lo desconocido, los tabúes lo hacían todo más difícil incluso. Parían en casa, y eran duras, duras como una roca, física y emocionalmente. Había quien contaba que ella misma sacaba a sus hijos, que ni siquiera tenía partera (comadrona), y eso es duro, señores, parir sola debe ser muy duro. Porque no sólo parías sola (ya que tu marido trabajaba o estaba de fiesta celebrando que ibas a dar a luz), sino que parías sola en esa época.

De muñecas, cocinitas, coches o disfraces, ni hablar. Jugaban con lo que podían: palos, piedras, tizas, ellos mismos (¿quién no ha oído hablar de “Churro, mediamanga, mangotero”?), el parchís, las cartas, canicas, petanca, la oca, el bingo, la peonza, las chapas, los chinos… pero sobre todo jugaban con una cosa: la imaginación. Ésa que a los niños de ahora (y me refiero a las generaciones posteriores), no les enseñan a usar.

Hablaban de la emigración, y recordaba a mi abuela, a mi tío, y a mi madre sobre todo, contar cosas de mi abuelo, anécdotas, historias, leerme sus cartas… contarme la vida de un abuelo al que nunca conocí, aunque él sí a mí. Y cada vez que mi abuela me dice “ojalá te viera tu abuelo ahora mismo”, y son muchas las veces que lo dice, acompañado de un “qué orgulloso estaría de ti”, me emociono, y no me da ningún reparo decirlo, porque siento que de tanto que me han hablado de él, lo conozco. Es por eso que cuando oigo a otras personas quejarse de los inmigrantes que llegan a España buscando una vida mejor, me da un coraje terrible que ellos no se acuerden de que seguramente sus padres, y con toda convicción sus abuelos, también emigraron de sus países natales para encontrar un destino más acorde al que deseaban, y no se acuerdan de que probablemente, alguna vez en sus vidas les contaron las peripecias que pasaron en el país de destino, principalmente Francia y Alemania, una Alemania nazi en aquel tiempo, países completamente desconocidos para ellos, y también les quitaban el puesto de trabajo a los nativos porque eran mano de obra barata.

Y lloro de rabia, de infelicidad, al ver cómo esta gente luchó tanto para luego conseguir tan poco, lloro al ver cómo el país de mierda en el que vivimos, con una sociedad de mierda mande quien mande (y eso que ya sabéis cómo pienso), era un país más de mierda todavía, con una sociedad que ni tan siquiera lo era. El mandamás de turno los quería a todos. Formales, EspaÑoles, católicos practicantes, trabajando como mulas para poder sacar al país de la miseria. Aunque bueno, eso dicen. Lo que de verdad interesaba era tenerlos a todos controlados, no fuera a ser que alguien tuviera pensamiento propio, iniciara una revuelta, una revolución, y alguien más lo siguiera. Y para que eso no ocurriera, alguien dotó a los grises con fusiles y porras.

¿De verdad fue esa la España que alguien soñó algún día para sí? Vergüenza tendría que darnos. Deberíamos darles las gracias, aplaudir y enorgullecernos de aquellos que con sus vidas aunque ni lo imaginaran en aquel momento, ni lo crean ahora, hicieron del país en el que vivimos, uno al que podíamos adaptarnos y, al menos, sobrevivir.

Pero permitidme, por último, hacer alusión a, no dos como os he estado contando, sino a una generación anterior a la nuestra. A una generación que también vivió las represalias de querer ser libres, que luchó por los derechos que nos querían negar y que gracias a ellos tenemos en la actualidad, a esa generación que animó a todos cuantos había a su alrededor a dejarse la garganta tanto o más que ellos mismos en marchas a favor de la libertad de prensa, de expresión, contra la opresión política, la tiranía, las dictaduras. Aquella generación que se manifestaba en las calles pensando en el futuro y en los que vendrían, aquellos que por su cuenta tuvieron que aprender, a veces, a base de palos. Y, faltaría más, darles también las gracias. A personas como mi madre, que tuvo que ir en secreto a casa de un profesor, junto a un grupo pequeño de amigos, a que les enseñara valenciano (mi lengua materna, por supuesto) porque además de ser ilegal, estaba mal visto en la calle, pero ella quería, porque al fin y al cabo, era valenciana. A tantas otras madres por los derechos de la mujer, a tantos otros padres, en general, por acabar con gran parte de la ignorancia de generaciones posteriores.

Desigualdad, injusticia, hambre, miseria… todo ello contado en una hora de documental, pero que contiene recuerdos de toda una generación. Un pequeño porcentaje de todos los testimonios habidos de la época, pero desde luego, valiosos. Todas estas personas completaron, en su momento, un capítulo de la historia de nuestras vidas.


En la foto, el bombardeo de Guernica.

41 sekunden...


SINOPSIS: ¿Qué haces cuando tu novia te dice que tu mejor amigo besa mejor que tú? Lo averiguas.


El mejor corto que he visto en modo comedia romántica. Bonito y divertido, romantiquísimo, monísimo y todos los -ísimos buenos que podáis imaginar ^^. Os dejo aquí el link para que podáis verlo y decidme si la recomendación es acertada =).





Es una buena opción...

C.R.A.Z.Y.


Hoy os traigo "C.R.A.Z.Y.", otra película que me gustó tanto que la he visto mil veces, y la tengo dos veces en DVD original xD. Pero no, no es obsesión xD, simplemente es la BSO de mi vida =D. Con los Rolling, y sobre todo con Bowie, esta colorida película es altamente recomendable. Me encanta.

SINOPSIS: 25 de diciembre de 1960: Nace Zachary Beaulieu, cuarto de cinco hermanos. Vive en el seno de una familia muy tranquila de los extrarradios, con una madre afectuosa y un padre un poco huraño, pero orgulloso de sus chicos. Es el principio de una bonita infancia en la que se suceden las navidades y los cumpleaños con el eterno solo del padre cantando «Emmène-moi au bout de la terre» (Llévame al fin del mundo), de Aznavour, las sesiones de lavado del coche al aire libre y las visitas a un merendero con Zac, el favorito de su padre.

Así empieza C.R.A.Z.Y., el relato de un niño, y luego el de un adolescente diferente que renegará de su naturaleza más profunda para no perder el amor de su padre.

Un retrato de familia que describe la vida a menudo extraordinaria de gente ordinaria en búsqueda de la felicidad.

De 1960 a 1980, rodeado de sus hermanos, de Pink Floyd y los Rolling Stones, entre las vueltas en moto para impresionar a las chicas, los porros fumados a escondidas, las grandes y pequeñas discusiones y, sobre todo, un padre al que intenta volver a encontrar con desesperación, Zac nos cuenta su historia. Con música y rebeldía, con mucho humor, con un viaje a Jerusalén, «al fin del mundo» como cantaba su padre, donde quizá encuentre, por fin...

C.R.A.Z.Y., una historia de amor entre un padre y un hijo, una fábula mística llena de fantasía acerca de la belleza, la locura y la poesía del alma humana.



Por favor, vedla ^^.


Tonto tú =P.

**Te quiero mucho...**

El último suspiro...


Vuelvo al ciclo de la homoteca, que hace mucho que no os he recomendado ninguna peli ^^. Esta vez le toca a "El último suspiro", una peli que a mí me llegó directa al corazón. ¡Cómo me gustó...!, y yo que era reacia a verla... xD Ahora, os la recomiendo a vosotros. Espero que la veais y os guste, "Lost and delirious" es su título original =).



SINOPSIS: Mouse Bradford acaba de llegar al elegante internado femenino Perkins College. Deja la pequeña ciudad donde ha nacido y crecido, a su padre y también a su madrastra. Enseguida es aceptada en el círculo de sus dos compañeras de habitación, la llamativa y perspicaz Paulie, y la atractiva y simpática Tory. Las tres están unidas por haber sufrido ya en sus jóvenes vidas. Mouse ha perdido a su madre, Paulie a sus padres que la dieron en adopción y Tory sabe que está perdiendo a sus padres, las esperanzas que ellos han depositado en su hija. Aunque para Mouse ambas son sus mejores amigas, está desconcertada por la intensidad de la relación existente entre Paulie y Tory. Este mundo se le viene abajo cuando Tory y Paulie son vistas en una muy comprometida situación. Incapaz de justificar su relación a su familia, Tory cambia su manera de ser y se distancia de Paulie y de sus propios sentimientos. Paulie lucha para conservar a Tory, y Mouse se halla entre sus amigas sin saber que hacer.




A mí me encantó, gracias a todas por vuestra recomendación.



En la foto, Piper Perabo, una de las protagonistas, Paulie, actuando junto a Mischa Barton y Jessica Paré.




Un poco más tranquila...

Enséñame a no quererte tanto...




En la foto, Praga, la señora, de día, nada más llegar ese fue el paisaje que me encontré. Fincas clásicas preciosas de colores junto al Moldava, el río que divide Praga en dos mitades. Es precioso todo aquello =), no me hubiera marchado nunca de allí.




**Necesito sentirme una princesa, sé tú mi príncipe encantado...**



Un poco triste. Añorando. Preocupada. Entre la espada y la pared.

Contamíname... Mézclate conmigo...


Foto de Viena al atardecer, los jardines del Belvedere.
**Te quiero.**

jueves, 20 de agosto de 2009

Con sólo un roce de mis labios...


A Eric…

Por ser un desgraciado, un infeliz, un traidor, un sinvergüenza, un egoísta, un metomentodo, mal hablado, prepotente, orgulloso. Por ser todo lo que detesto, todo lo que nunca me atrajo. Por ser una mierda de persona, por creerte el mejor de todos. Por pensar en ti más que en los demás, por actuar a favor de tu beneficio, por ser un capullo engreído. Por quererlo todo para ti mismo sin ofrecer nada a cambio, por querer saber más de lo que debes y ser un mentiroso.

Por tener el valor de poner en peligro mil vidas antes que la tuya. Por ser avaricioso, lujurioso, hipócrita y un dictador. Por querer demostrar al mundo que eres lo mejor que podían haber creado, el ser más perfecto de todos. Por mirar por encima del hombro a quien se te acerca. Por tus ojos fríos, calculadores, llenos de misterio, azules casi grises, gélidos, muertos, altivos. Porque no eres como los demás. Por ser un devorador compulsivo.

Y por ser sexo y veneno, por ser objeto de deseo, por ser un puto demonio y un puto bastardo. Porque debes follar mejor de lo que hablas, porque tu boca es lo más apetecible que he visto en mucho tiempo. Por tu boca, tus colmillos, tu roja lengua, tus besos, tu ansia, tu sed. Porque tus aires de tipo duro me ponen, porque tu cara afilada me da mucho que pensar. Porque tus facciones son arrebatadoras y mordería tu cuello hasta hacerte sangrar. Porque te ofrecería el mío a cambio de tus caricias. Porque eres todo colmillos y nada cerebro, porque tienes menos idea de todo de lo que quieres aparentar. ¡Jodido tirano embustero, chupasangre, asesino sin compasión…!

Porque sólo con decir tu nombre se me eriza el vello y a mi mente vienen pensamientos que no puedo ni confesar. Porque es evocar tu nombre y que el corazón me lata cien veces más rápido, porque es oír tu voz y echarme a temblar. Por darme más miedo del que ninguna otra persona me dio jamás, por ser un puto cobarde que sólo existe en la ficción. Por embriagarme solamente con sentir tu aliento.

Porque eres un maldito descerebrado y quieres que confíen en ti. Porque, en el fondo, no desprecias tanto como quieres que piensen. Porque amas con tu no-vida, deseas con tu no-alma, quieres con tus dos mil años. Porque tienes un corazón que no bombea sangre sino bilis cuando miras de reojo, y eres tan desagradable que te tienen pavor. Porque, cuando no miran, ese corazón que no usas, se ablanda; porque cuando lloras, me haces llorar. Por querer ocultar que no eres tan malo, por querer ocultar que una vez también fuiste humano y por saber contenerte a todo lo que sucumbiste antes. Por querer con locura a quien te creó y serle leal hasta tu muerte. Por no querer ser liberado, y mucho menos, abandonado. Porque tus lágrimas de sangre me hacen derramar a mí las mías, capullo sin alma. Porque me hierve la sangre cuando te miro, porque sé que podrías dar la vida por mí, porque todo el amor que tengo serías incapaz de soportarlo.

Porque te odio y me repugnas, porque odio no poderte tocar, odio que no seas real, odio a todos los que te rodean, odio tu forma de ser y tu belleza cautivadora.

Porque no puedo imaginar qué será de mí cuando desaparezcas, porque no sé qué he podido hacer sin hasta ahora.

Porque me sobrecoge tu presencia y tu luz me deslumbra.

Porque por todo eso, te quiero, estúpido vampiro…
By: Esther León.

jueves, 6 de agosto de 2009

Sábado de resurrección... Sí, y Domingo de Pascua... ¬¬


- Llevo todo el día buscándote, Lupin. Cualquiera diría que quieres darme esquinazo. No sé cómo lo ves.
- Pero si llevas todo el día durmiendo.
- Falso. Llevo despierto por lo menos media hora.
- Eso significa que llevas buscándome, ¿cuánto? ¿Cinco minutos?
- Diez. Diez largos minutos, Lupin. Puede que once. Tú verás pero mi abuelo, que debe estar pasando calor en el infierno, decía que quien hace esperar a un Black no se merece el honor de estar en su presencia.
- Qué pena no haberle conocido. Parece simpático.
Entre los pergaminos de Remus, hay un libro grueso que ha estado leyendo durante la última hora y media, mientras se preguntaba qué pasaría exactamente una vez que Sirius despertara. Mientras se preguntaba, para ser exactos, qué son ahora que no son exactamente lo que eran. Ahora que la mañana después es un hecho y no pueden darle la espalda. Amigos, mejores amigos, amantes, amantes que son amigos, amigos que son amantes, ¿novios? Sirius nunca ha tenido novia, ¿cómo va a tener novio?
[...]
- Veamos qué te ha mantenido entretenido. - Lee con desgana, burlándose de cada palabra. - [...] – Cuando termina la primera frase, bufa con exagerado disgusto y lee el nombre del autor en la portada. - Charles Dickens, menudo capullo. No puedo creer que me hayas hecho buscarte por leer esta gilipollez.
Cierra el libro y se relame los labios. Todo es un juego. Todo es una provocación. Está buscando pelea, diversión. Da igual. Le está buscando a él. Y sabe que siempre le encuentra.
- Eres un insulto a la cultura, Sirius Black.
- Me ofenderías si no fueras un alfeñique, -subraya cada palabra- flacucho, –cada provocación- narizotas, -cada sílaba- obediente, - hasta acabar en la peor- y empollón.
Podría estar diciendo cualquier otra cosa. Podría estar diciendo obscenidades en su oído porque el efecto en Remus es el mismo. Calor. Vapor. Rigidez. Remus se apoya en la mesa, se acerca a él, hasta que están a pocos centímetros.
- Si quieres ofenderme vas a tener que ser más original. Insultas como una niña.
Un órdago. A Sirius le brilla la mirada.
- Cómeme la polla, Lupin.
- Imposible. En la biblioteca hay que guardar silencio y tú eres de lo que gimen.
Tira de su corbata tan rápido que Remus no tiene tiempo de pensarlo antes de chocar con la humedad de un beso que le consume sin preliminares, aparece de la nada y se convierte en lengua sobre lengua, húmedo y jadeante en cuestión de segundos. Cuando se separan Remus tiene la mente nublada y los músculos licuados. Sirius se lame los labios y le mira como si no existiera nada fuera de ellos, esa mesa y esa biblioteca. Habla con voz grave, mirando de arriba abajo, a punto de cometer una enorme travesura.
- Es la primera vez que encuentro algo interesante en una biblioteca. Remus se ríe con ganas y se da cuenta de que no importa lo que sean. Amigos, amantes, novios u otra cosa. Sean lo que sean, se llame como se llama, siempre serán eso. Remus y Sirius. Nada más y nada menos.
- Quidditch- murmura Sirius, indicando que se acerca la hora del entrenamiento. – Me tengo que marchar. Pero no he acabado contigo, Lunático. – Agacha la cabeza, le busca los labios para un beso repentino y profundo y a Remus le cosquillea la cara con su pelo. Tiene ganas de meter los dedos dentro y seguir besándole pero Sirius se separa, advirtiendo que "todavía no hemos empezado".
- Eso espero.
Sirius sonríe, malévolo, y se marcha tarareando algo que suena como "Mrs. Robinson". No mira atrás cuando choca con Snape y sus libros de pociones caen al suelo con un estruendo.
- Mira por dónde vas, Quejicus. Tienes que intentar ahorrarnos el disgusto de tropezar contigo.
Marauders!Crack by Irati.
Qué grande Sirius en la última frase xD.
Pues eso. Sólo Remus y Sirius. Nada más y nada menos...

Quiero gritar tu nombre...


- ¿Y ésta?
- No.
- ¿Nadie te ha lamido aquí?
No puede hablar. Dice que no con la cabeza. Le cuesta pensar.
- Mejor. Me gusta ser el primero en ver qué tal sabes aquí.
Una a una. Sirius le está lamiendo todas las cicatrices. Todas las heridas. Sin dejar ninguna. Le besa más arriba del codo, en la carne tierna de los brazos. Son heridas viejas y están cicatrizadas pero aún así, bailan cuando Sirius las recorre con la lengua. Le lame el pecho, de izquierda a derecha, siguiendo las marcas rojizas de las últimas lunas llenas. Se acerca a los pezones, los besa con la boca abierta, muerde, vuelve a besar. No deja un palmo de carne sin tocar y cada vez que se acerca a la carne más sensible del estómago donde el vello se vuelve más espeso, Remus quiere suplicar. No se atreve. Ahora que Sirius tiene el control, su presencia le abruma. Lo único que puede hacer es tumbarse encima de ese piano que vibra y dejarse hacer.
Lleno de saliva. Con latidos de anticipación entre las piernas.
Sirius encuentra una marca reciente. Una cicatriz profunda donde la pierna se une con el resto del cuerpo. Usa toda la lengua, cierra los labios. Succiona.
El gemido de Remus parece un aullido.
- ¿Te duele?
- No. – No lo sabe. Puede que sí. Dolor y placer, hay un punto donde son lo mismo y Sirius domina esa frontera difusa. – No me importa.
Solo quiere que le siga besando.
Sirius acerca la cara a su erección.
Puede verle la lengua entre los labios, acariciándose los dientes, como si se preparara para la comida de navidad. Está tan cerca que si habla durante un rato, Remus está seguro de que el roce de su aliento bastaría para provocarle un orgasmo.
- ¿Y aquí, Remus? – Le toca con un solo dedo. [...]. - ¿No te ha lamido nadie?
- Hazlo tú.
Un lametón. Desde la base hasta la punta. Sirius, nada menos que Sirius Black, le está mirando encima de un piano, con el pelo sobre la cara, su expresión más salvaje, la música sonando [...]. Y luego todo. Despacio y hasta abajo. El mundo de Remus desaparece. El eje del universo se desploma y la tierra empieza a girar al ritmo de la succión. La increíble succión que le está sacudiendo todo el cuerpo y pronto, demasiado pronto, se vuelve irrespirable.
- Podría parar ahora, ¿sabes? Sería una venganza cojonuda.
- Por favor.
- Por favor qué.
- Por favor, quiero gritar tu nombre.
En tres o cuatro o cinco idiomas diferentes porque es el único nombre que siempre ha tenido en los labios cuando se ha corrido. Solo o en compañía de otros, siempre le ha buscado a él. Pero esta vez es la primera vez que no tiene que morderse la lengua. Esta vez [...] es libre para decirlo siriussiriussiriusisirius. Lo repite sin parar, le acaricia el pelo, abre las piernas para hacerle sitio, le gustaría aguantar más y disfrutar cada sensación pero acaba pronto, rápido, estallante. Tiembla, le acompaña la música, arde, oye el jazz y su sangre, se muere, tiene los labios de Sirius y su mano y nada más. No necesita nada más para desandar un placer inmenso y dejarse llevar, gritando una sola vez, lo único que siempre ha querido gritar.
Su nombre.
Marauders!Crack by Irati

Aprenderte de memoria, estudiarte...


- No tengo una técnica muy buena- empieza a explicar en cuanto acaba- en realidad...
- Cállate, por dios.
Es ofensivo que el muy idiota sea capaz de esperar un segundo más. Sin moverse del banco del piano, Sirius le pone una mano en la nuca y le atrae hacia él. No es que quiera besarle, es que quiere comérselo, pero se conforma, de momento, con lo que tiene y le mete la lengua entre los labios tantas veces como hace falta hasta que Remus empieza a jadear y se acerca a él hasta que se tocan y dios, se frotan. Sabe a chocolate, a los últimos días del verano, a las teclas blancas del piano, a magia, a chico, a otra cosa. A lobo. Besa mejor todavía de lo que toca. Besa glorioso, cándido, terrible, como si se estuviera deshaciendo. Besa como si llorara. Desenrolla la lengua. Triste, mágico, Lupin.
- Quiero que me hagas a mí lo que le has hecho al piano.
- Sí- suspira, jadea, promete. Le devuelve todos los besos, le mete la lengua entre los labios, le hace palpitar. – Vale. Sí.
Le provoca temblores entre las piernas. Sirius no recuerda la última vez que sintió temblores. No sabe si los ha sentido alguna vez.
- Ahora. Aquí. – Empieza a aflojarle la corbata y desabrocharle la camisa, aunque lo que quiere es arrancar los botones. Sabe que no está siendo coherente pero no puede evitarlo. - Quiero hacer que te corras. Prométeme que te vas a correr. Remus, joder. - Nota sus manos debajo de la camisa. Los dedos del pianista le tocan por fin y Sirius deja de pensar y de estar, nota que le invade Remus como le ha invadido la música y se deja llevar porque quiere estar lleno de él, asfixiado de su veneno hasta que no quede nada más. – Necesito correrme. – Le muerde las orejas, las besa, las chupa, no le llega la boca para todo lo que quiere hacer. – Quiero que te corras.
No sabe cómo encuentra su cremallera en ese nudo de brazos y piernas que han formado en el banco del piano pero da igual porque Remus le está desabrochando los pantalones de una vez por todas y eso es lo único que importa. Eso. Y lo bien que besa y después nada, nada excepto los dedos de pianista dentro de sus pantalones, dentro de los calzoncillos, ostia, por fin.
Marauders!Crack by Irati
Quiero recorrer tu cuerpo de tantas formas, de tantas maneras, tantas veces, que quiero saber con sólo notarte, cuántos lunares tienes... Quiero aprenderte de memoria, estudiarte hasta cansarme, contar las líneas de tus manos y saber qué significado tienen... Quiero saber qué tienes para mí, si vas a estar siempre en mi vida, si voy a poder quererte más de lo que te quiero... Saber si eres parte de mi destino, o parte de mi definición... Quiero, con sólo notar tu presencia, enamorarme de ti. Quiero que no te asustes, que no me tengas miedo, que te dejes querer. Quiero decirte muchas cosas al oído... Quiero que sepas que nunca me alejaré de ti...
Hoy la foto es un poco distinta... pero creo que vale ^^.

Joder, Lunático...


- Apuesto a que Dumbledore quiere que nos vigiles de cerca, Lunático.
- Insistió en ello.
Da un paso al frente. Sus siluetas están a punto de tocarse sobre la vidriera.
- Siempre has sido un chico muy obediente. Tendrás que hacer caso.
- Qué remedio.
Se tocan.
Solo la punta de la nariz, el final de los labios. Pero esta vez Sirius no se mueve. Espera, sigue imponiendo su castigo y es Remus el que salta la última distancia y trata de abrirle los labios con la lengua. Un beso corto, una penetración gloriosamente lenta. Luego, los pasos de James, volviendo del baño. La noche, la ventana, el deseo. A su alrededor, les envuelve un campo de electricidad. Parece que todo está a punto de estallar y quemarse.
- Es una pena – dice Sirius, renqueante- que no pidieras clemencia. – Es Black, es Sirius Black, el terror de las chicas, tratando de resultar seductor. Remus lo ha visto docenas de veces. El efecto en la mayoría de las mujeres es inmediato. Acceden, acaban en su cama. Tanta insolencia, tanta cara dura resulta difícil de soportar. Sirius lo sabe. Juega con él, como ha jugado antes con todas las chicas que se le han cruzado. - Me hubiera gustado verte suplicar de rodillas.
Pero se le olvida una cosa. Que no está hablando con una chica. Sino con un merodeador.
- Si yo estuviera de rodillas, - Remus se acerca a su boca - serías tú el que acabaría suplicando, Black.
Se le olvida que nunca, ni una sola vez, se ha quedado atrás cuando se trataba de una travesura.
- Joder. – La mirada de Sirius se dilata en la oscuridad. Le busca los labios, le besa con toda la boca. Chocan, se les resbala la lengua. Se llenan de saliva. – Joder, Lunático.
Marauders!Crack by Irati
¿Alguna vez te he dicho... cómo me gustas...?
Me pones nerviosa...